• Lic Javier P Faiwusiewiez

Comunicación Asertiva en la Empresa Familiar

Cuando nos comunicamos con los miembros de nuestra familia o de nuestra empresa no importa solamente lo que decimos sino como lo decimos. Hace 50 años el investigador Albert Mehrabian postuló que el 55% de la comunicación es el lenguaje corporal, 38% el tono de voz y el 7% las palabras que efectivamente decimos.


Cuando nos comunicamos dentro de las empresas familiares es importante distinguir desde que rol pedimos o exigimos. Puede ser desde nuestro rol de padres, esposos hermanos, o en nuestro rol de socios o superior jerárquico.


Al trabajar en familia, continuamente se solapan los dos sistemas: el sistema empresa y el sistema familia. Lo importante es reconocer esos conflictos o incomodidades que pueden aparecer para incentivar espacios de diálogo que permitan alcanzar acuerdos.


A veces emergen creencias limitantes, aquellas percepciones negativas que pueden condicionar nuestro accionar. Si nosotros o nuestra familia cree que no puede conversar, que es imposible hablar sin pelear o gritar, el cerebro se predispone para eso. El origen suele ser una experiencia negativa del pasado que pensamos se va a repetir indefinidamente.


Pedir ayuda puede facilitar un aprendizaje que permita potenciar las habilidades profesionales y personales para adquirir una comunicación asertiva, logrando una expresión clara, directa, equilibrada, honesta y respetuosa.


Robert Nozick, quien fuera en vida profesor de Harvard, decía que la riqueza era la diversidad en armonía. Aprendamos que no somos todos iguales, que podemos tener distintas miradas de nuestra empresa. Pero que si lo aprovechamos y trabajamos en formar un espacio de construcción estratégica podemos conseguir mejores resultados.

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