• Lic Javier P Faiwusiewiez

Empresa Familiar: Escuchá lo que no se dice

Si un árbol cae en un bosque y nadie está cerca para oírlo, ¿hace algún sonido?

La escucha es una de las herramientas más poderosas para prevenir los conflictos en las Familias Empresarias. Es que los conflictos son inevitables, porque son naturales y forman parte de la condición humana. Para administrarlos y, más importante aún, para prevenirlos se requiere de la conversación, siendo la escucha activa el componente crítico.


En el interior de las Familias Empresarias existe un factor que puede poner en peligro la continuidad: dar por entendido lo que el otro quizo decir o poner en boca de otros palabras no dichas. En mi experiencia junto a las familias empresarias, esto es muy común: cónyuges que contestan por el otro, padres que deciden por sus hijos, hermanos que creen saber lo que los demás van a decir. Pero nunca preguntan al otro si realmente están en lo cierto. Son casos en los que la escucha es un "yo me escucho" en contra posición al "yo te escucho". Y no hay virtud en escucharse solo a uno mismo.


Freud fue el primero en reconocer que la palabra es el único camino para hallar la verdad del propio deseo. Y en las Empresas Familiares es muy importante dar un espacio a los deseos de cada uno de los miembros. Por eso es fundamental la comunicación fluida.


Al mismo tiempo, la comunicación deficiente es uno de los problemas mas usuales en las Empresas Familiares. Para que la familia puede construir una visión común y los socios (actuales y futuros) puedan aunar sus intereses deben permitirse un espacio (lugar y tiempo determinado) de conversación en el cual estén dispuestos a escuchar no solo aquello que les gustaría, sino también eso que preferirían no oír. Muchas veces, este diálogo requiere de un tercero neutral que pueda potenciar aquello que surja de este ámbito.


Dijo Peter Drucker que "lo más importante de la comunicación es saber escuchar lo que no se dice". Como una madre o un padre con un pequeño bebé, aprendiendo a identificar su llanto, así las familias empresarias deben escuchar a sus integrantes para que cada uno, de acuerdo a sus expectativas y deseos, permanezca cerca. La unidad es necesaria para continuar la empresa, y en todo caso, también para venderla. Y la unidad da trabajo, como también da trabajo el amor. Y en la Empresa Familiar, más vale que haya ambas.

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