• Lic Javier P Faiwusiewiez

¿Qué podemos aprender las PyMEs de esta crisis?

El mundo ha evolucionado porque la humanidad siempre se la pasa explorando y preguntándose más. Sin ir más lejos, los niños se la pasan averiguando como funcionan las cosas y así es como aprenden.

En algunas oportunidades, nuestra curiosidad puede ser efímera y en otras, se vuelve una pasión a la que dedicamos toda nuestra profesión.

En las últimas semanas experimentamos una crisis muy particular: no teníamos antecedentes o experiencia previa y nos afectaba a todos por igual. Tuvimos la obligación de aprender.

Pasan los días y ya comenzamos a adaptarnos y acomodarnos a esta "nueva normalidad". Pero quedarán las marcas, las cicatrices, de haber liderado una empresa durante este período.

Aprovechemos para resaltar algunas lecciones.


Transformación digital

Hace varios años, cuándo todavía era estudiante universitario, un profesor nos mostró un video de los centros comerciales abandonados en los Estados Unidos. Restos de construcciones donde se hacía difícil imaginar el esplendor que alguna vez tuvo. Esa clase me dejó un gran aprendizaje: el negocio que hoy brilla también va a desaparecer si no logra mantenerse vigente o reinventarse.

De alguna manera, la crisis del COVID-19 puso en agenda de muchas PyMEs la transformación digital. Aquellas empresas que ya trabajaban en la nube, que habían practicado el homeoffice, que tenían en funcionamiento los carritos de compras y las redes logísticas, se enfrentaron con muchas ventajas a esta situación excepcional.


Profesionalización de la PyME

La profesionalización de las empresas familiares NO es contratar licenciados, contadores o ingenieros. Profesionalizar significa dejar de tomar decisiones intuitivas y gestionar la empresa de forma estructurada, analizando información relevante.

Las empresas que cuentan con tableros de control o sistemas de información gerencial, tienen desarrollada su capacidad de analizar la información y elaborar juicios razonables y los directivos pueden pensar con más claridad. Además, toman decisiones apoyados en datos duros, lo cual no significa que no fallen, pero si que se toman decisiones conscientes y se evalúan los posibles escenarios.


Gestión de Créditos y Cobranzas

Este punto está íntimamente ligado con el anterior.

Las PyMEs familiares están atravesadas por una fuerte crisis. Pero los problemas no empezaron ahora, se suman a varios varios años de una recesión económica.

Para mantener una buena gestión económica-financiera en nuestras empresas, es importante profesionalizar la gestión de créditos y cobranzas. Es importante contar con sistemas que permitan un seguimiento de nuestras cuentas a pagar y a cobrar. 

Las empresas que más se verán afectadas por la crisis son aquellas que arrastraban problemas anteriores en sus flujos de fondos. Aquellas que cuenten con cajas más ordenadas podrán eludir con más soltura esta crisis.


Plan Estratégico

Un diferencial de las PyMEs familiares, respecto a las empresas no familiares, es la búsqueda de la continuidad, de generar ingresos a largo plazo en detrimento de una búsqueda constante de ingresos inmediatos. 

Por eso es importante generar un espacio de conversación de la familia empresaria para poder obtener una visión y una misión común que se transforme en valores compartidos. Sobre éstos últimos se podrán trazar los objetivos y los planes de acción futuros. 

Si bien la crisis sanitaria afecta esos planes, el ejercicio de planificar y la capacidad de colaborar constructivamente con otras personas permite una mejor resolución de los problemas. Además puede sacarse provecho de la diversidad, atenuando las debilidades y potenciando las cualidades de los distintos miembros de la empresa familiar.


Así como la pandemia puso la lupa en la educación y las escuelas, invito a cada una de las PyMEs a preguntarse ¿Qué podemos aprender?

En definitiva, siempre tenemos la oportunidad de ser mejores.

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